CUANDO EL DÉFICIT DE ATENCIÓN SE CONFUNDE CON OTRA CONDICIÓN

Los problemas de atención en los niños siempre han sido motivo de preocupación entre los padres.  Para muchos la frustración, la impotencia y el desasosiego son sentimientos que les invade por no entender el proceso por el cual pasa su hijo. 

Por definición o características el déficit de atención describe a niños a los cuales le es difícil estar quietos, actúan por impulso y comienzan a hacer sus tareas, pero no las terminan.  Aunque estas conductas las pueden mostrar las personas en algún momento; el trastorno de déficit de atención es un problema que persiste más de seis meses, le trae problemas en la escuela o a nivel social. 

El mismo se puede identificar más en niños que en niñas, afectando entre el 3 y el 5 por ciento de esta población en los Estados Unidos.  En Puerto Rico existe una prevalencia del 7.5 por ciento de los niños dentro de la población general y el 26.2 por ciento en la población médico indigente en tratamiento o diagnosticados con el trastorno.

Por otra parte, existen condiciones o trastornos que pueden ser confundidos con déficit de atención.  El trastorno de procesamiento auditivo (TPA) trae varios de estos síntomas que fácilmente se podrían mal interpretar.  De acuerdo con el portal WebMD entre el 2 por ciento y 7 por ciento de lo niños padecen este trastorno.  Siendo nuevamente los niños quienes tienen el índice más alto que las niñas.

A diario recibimos en nuestras clínicas padres con niños que fueron diagnosticados con de déficit de atención, a quienes luego de realizarle una batería de pruebas se descubre que no estaban procesando de forma adecuada la información que estaban escuchando.  Los niños con TPA suelen tener una capacidad auditiva normal, el problema reside al momento de procesar y dar sentido a los sonidos que escuchan.

Entre algunos de los indicativos de la condición se encuentran el retraso académico, problemas de lectura, presenta más dificultad en unas materias que en otras, rezago en el habla y lenguaje, lapso corto de atención, no se comunica mucho, dificultad para escuchar cuando hay ruido, intolerancia a sonidos de alta intensidad, pedir con frecuencia que le repitan lo dicho, enfrenta problemas siguiendo la conversación con más de una persona a la vez, se cansan mucho al final del día escolar.

Para diagnosticar el TP al niño se le realizan una serie de pruebas que requieren que el paciente escuche varias señales auditivas y responda.  El proceso para el diagnóstico comienza con una evaluación realizada por un audiólogo, quien evalúa las habilidades auditivas del paciente y usa pruebas específicas para identificar los desórdenes del procesamiento auditivo.  Igualmente, el patólogo del habla colabora en dicha evaluación verificando el uso del lenguaje receptivo que es el que trabaja la comprensión y el expresivo que se encarga de la producción.  Estas pruebas se recomiendan para niños desde las edades de 7 años.

No podemos pasar por alto que ninguna condición sustituye a la otra.  Si puede existir niños que por genética o desequilibrio químico padezcan ambas condiciones.  Por esto es importante, que los padres estén educados y puedan identificar cuando su hijo tiene deficiencias tanto en el área académica como en las relaciones sociales.  Recuerden que todo diagnostico a tiempo puede ofrecer una mejor calidad de vida para su hijo y lograr que retomar la rutina familiar sin factores que afecten la relación.

El autor del artículo es Lcdo. Eugenio Gómez, MS, FAA   Audiólogo y Director Clínico de Precision Hearing and Balance Center ahora Precision Health.  Precision Health es centro de evaluación de audición con más de 25 años de experiencia y 17 clínicas alrededor de la isla. Además, ofrece servicios de exámenes de audición, evaluación y venta de audífonos, evaluación del habla y lenguaje, rehabilitación aural, entre otros para adultos y niños. Encuentre más información en www.noesunchiste.com o llamé al 787-333-0174.

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